El dolor cuenta las horas, mientras que el placer las olvida.



La misma habitación. La misma cama. La misma desolación de cada mañana.
Los mismos días lluviosos de un frío invierno. Los mismos remordimientos. La misma almohada llena  de rímel. La misma sensación de vacío. La misma canción que me recuerda a ti. La misma mentira “Que hoy volverás”.  Los mismos recuerdos. Las mismas ganas de gritar. Las mismas ganas de correr bajo la lluvia.

Cama desecha. Estantería tirada en el suelo. Botes de perfumes rotos, cuyos cristales acompañan a las páginas arrancadas y las hojas rotas en el suelo, dándole un aspecto tétrico a la habitación. El oscuro escritorio de negro lacado ocupa parte del suelo. Dos sillas tiradas con rabia. Una botella de tequila a medio acabar en mi mano, mientras la otra mitad se encuentra ambientando la habitación. Yo sentada. Un nudo en el estomago y una sensación de opresión en el mi pecho que hace que de vez que recuerdo su ausencia.


Quería olvidar, olvidar el daño que me oprimía el corazón. Que no me dejaba respirar. Que me producía pesadillas cada noche. Y me despertaban al amanecer, con lágrimas en los ojos.Quería olvidar esos ojos marrones, que cada mañana me miraban. Con amor. Los labios que susurraban tantas palabras de amor. Quería olvidar cada noche que pase a su lado. Quería que tus susurros en mi espalda se perdieran. Tus caricias en mi alma. Tus besos que me marcaban la piel. Tu sonrisa que me enseño a seguir a delante.Quiero olvidar las noches de dulces pasiones y amargas despedidas. Quiero arrancar los bellos recuerdos. Quiero escribir en el aire, lo sola que estoy. Quiero admitir la derrota, y no sé. Quiero pasar página, pero no puedo. Ya que en ella se encuentras los mejores años de mi vida.Quiero que todo sea una mentira y despertar y que tus ojos marrones, me miren como siempre Jim.  Dejar hasta el último suspiro entre las sabanas. Desgastar la palabra te amo e inventar una nueva. Quiero escribir un infinito contigo.

Pero todo paso a un segundo plano. Llego el invierno y con él, el frio, la soledad. El vacio. 
Las ganas de ahogar en un vaso de tequila  cada recuerdo. Cada momento cada ilusión que tuve contigo Jim. Cada palabra mal dicha. Cada caricia rechazada, ahora se me clavan como mil ajugas en el pecho. El tequila calma el dolor. Pero solo por una milésima de segundo. El resto de minutos Jim, no los calma nadie. Solo tú podrías llenar ese vacío, que me dejaste cuando te fuiste. Jim llorar ya no me calma. Mis ojos ya no tienen lágrimas que lloren por ti. Jim. Los latidos de mi corazón se están cansando de latir. Cada día que pasa es la misma monotonía sin ti. Prometiste estar allí siempre.  Pero rompiste la promesa.  Las botellas de tequila no son la solución.  Intentar  ahogar un recuerdo en un vaso de tequila no funciona. No funciona Jim. Sabes porque, porque el mundo sigue. Los días no se detienen. Salir  a mirar nuestra estrella, la que me prometiste un día, solo hace que vuelva a caer en un mar de lágrimas.

Un mechero. Yo  en el pasillo, con la puerta abierta. Tabaco en los labios y una botella de tequila. 

Un vacío en mi interior. Un nudo en el estomago y una sensación de opresión en el pecho que hace que cada vez que miro las manecillas del reloj, pierda la noción del tiempo.







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